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¿Cómo
comenzó el viaje de esta película?
Todo comenzó cuando me invitaron a ver una pelea de box en vivo de
José Luis Castillo. Yo quería escribir una película de ficción sobre
su vida, pero me sentaron al lado de Chávez y me di cuenta de que se
me había olvidado el ídolo que fue para mí en la infancia. En él,
tuvimos al mejor boxeador libra por libra durante 11 años. De alguna
manera, gracias a Chávez tuve la oportunidad de hacer una reflexión
sobre lo que viví en la adolescencia.
¿Qué te
interesaba mostrar?
Meinteresó contar la
historia de un héroe olvidado. Las nuevas generaciones no saben
quién es Julio César Chávez. Me di cuenta de lo importante que había
sido en esa época en la que empecé a adquirir cierta conciencia
política, a tener una postura ante lo que pasaba en este país y di
el brinco de niño a adolescente.
¿Es una
visión personal?
La película tiene
una carga emotiva muy fuerte porque ese tipo se subía al
ring con cien millones de
mexicanos sobre sus hombros. Pero no es una película de boxeo, sino
sobre un ser humano y el comportamiento humano en general.
¿Qué te
atrapó de su personalidad?
Su carisma. Mi idea
era hablar de su grandeza, pero lo más atractivo resultó ser la
persona común y corriente que hay detrás del boxeador. Una parte
importante de esta película es la relación con su hijo, con sus
afectos y con algunos recuerdos de esa grandeza.
¿Qué
aprendiste?
Aprendí que hay que
valorar lo que tienes, los afectos, y a protegerme de la fama. Viví
también la experiencia de hacer una película desde otro lado, y por
eso pude valorar más lo que hace la gente que está a mi alrededor
cuando filmo como actor. Como actor aprendí –o estoy en el proceso
de aprender– a contar una historia. En resumen, descubrí la
importancia de trabajar en equipo, de saberme rodear de la gente
correcta, de saber escuchar y saber ignorar lo que hay que ignorar.
¿Cómo
fuiste armando el guión?
En un documental el
guión se escribe mientras vas filmando, y una vez que te sientas a
editar es como la última reescritura, porque vas descubriendo y
explorando cosas en el camino; también vas tomándote licencias para
investigar y profundizar.
Esa fue la parte más fuerte, conducir las entrevistas para que se
mostrara la historia que yo quería contar. Tomé la decisión de que
la película la contaran los personajes que rodeaban a Julio César.
Toda la historia la relatan su promotor, Don King, Mike Tyson, el
Finito López, Ana Guevara, Salinas de Gortari, su mamá, su hijo… y
todo para hablar sobre lo que a mí me tocó ver
¿Héroe o
antihéroe?
Es un héroe
incomprendido, que era un mago para boxear, pero que como los
grandes genios también tiene partes oscuras. En la película vas a
conocer los dos lados de Julio y el boxeo. Es una película
emocionante pero que pega duro; es triste por lo que hemos hecho con
nuestro campeón al juzgarlo no sólo por sus méritos deportivos, que
son muchos: defendió 37 veces su título y tiene los dos récords más
importantes del boxeo, y eso lo hemos olvidado.
¿Cambió
tu idea de la fama?
Me impactó mucho la
relación que Chávez tenía con la fama. Creo que somos muy injustos
con el éxito. Al principio tú te vuelves famoso por tu trabajo y al
final lo último que importa es tu trabajo y te juzgan por lo demás.
Obviamente al hablar de lo que me interesaba de ese personaje, acabé
hablando de mí. Se habla de la fama y la exigencia, del peso de la
expectativa de la gente. Y al final se habla de que la batalla que
vivimos día con día es con nosotros mismos.
Pero en tu
caso has podido manejarla…
Lo que más me cuesta de todo lo que hago es la fama; me estorba. Si
la puedo usar para decir lo que pienso, para generar los cambios que
me gustaría ver, o por lo menos apuntar hacia ellos, lo haré. Es una
responsabilidad.
¿Por qué
es importante hacer cine?
Porque creo que el
cine define en mucho la identidad de una cultura, de una sociedad.
Además, el cine nos refleja, es el punto más alto de la comunicación
y la forma más sencilla de conocernos. Me encanta el ritual que hay
alrededor del cine: apagar las luces, el teléfono, tu vida, y que
alguien te cuente una historia a través de imágenes y sonido.
¿Es este
el inicio de Diego Luna director?
Me veo haciendo cine
y teatro toda la vida –desde qué parte, no sé–. He disfrutado mucho
del cine, ese trabajo que se hace en conjunto y que no podría ser de
otra manera. Cuando haces cine dices, “mañana estrenan mi película”,
porque le diste un cacho de ti; detuviste tu vida tres meses si eres
actor; seis, si trabajas en la producción; tres si produces y cinco
si eres el director.
¿Qué
cosas has dejado para estar ahí?
Muchas, crecer antes
de tiempo, tener responsabilidades cuando normalmente te las
resuelven. Es difícil estar donde quieres estar. Cada vez el mundo
te orilla más a donde ciertas esferas de poder te necesitan y no
donde tú quieres estar. Hacia allá va el mundo y nosotros tenemos
que jalar al contrario.
http://revistaescala.com.mx/articulos.php?id_sec=4&id_art=115&num_page=232
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