El actor mexicano Diego Luna, de 27 años, quien
debutó como director en el Festival de Cine de Tribeca en Nueva
York, con su documental Chávez,conversó
con Peopleenespanol.com sobre este filme sobre la vida del
boxeador Julio César Chávez. Además, nos reveló con quien
dividirá los ingresos de taquilla.
Con tantas ideas para hacer una
película, ¿por qué decidiste dirigir ésta sobre la vida de
Chávez?
Aunque parezca loco lo que te voy a decir, es una historia muy
personal, porque Julio Cesar Chavéz me acompañó durante mi
infancia, cuando me convertí en hombre, cuando pasé a tener una
opinión sobre las cosas, cuando empecé a ser crítico, cuando
empecé a tomar conciencia de muchas cosas. Es una leyenda
mexicana.
¿Qué fue lo que te hizo pensar
que era buena idea?
Cuando fui a ver por primera vez una pelea de box en Las Vegas,
Julio estaba sentado al lado de mí, y fue una experiencia muy
fuerte. Era una pelea entre José Luis Castillo y Corrales, y las
imágenes se me quedaron grabadas por mucho tiempo. Me di cuenta
que quería contar una historia de boxeo y tenía a mi lado al
gran campeón, a mi héroe. Lo vi reaccionar, interactuar, como si
fuera también la primera vez que veía una pelea, emocionado,
gritando, sufriendo con Castillo, y me di cuenta que tenía
muchas ganas de conocer a la persona que había detrás de esa
gran leyenda.
Siempre has trabajado en filmes
que dan de qué hablar, ¿éste también tiene esos elementos?
Además de todo lo que te he dicho antes, me interesaba hablar de
lo ingratos que somos como público, cómo nos olvidamos de estas
historias, qué rápido olvidamos. Julio César es un señor de 44
años, es mucho más joven que mi padre, y me interesaba mostrar
lo que sucede con esas carreras tan aceleradas… ¿Qué pasa
después con esos seres? Me interesaba ver su andar, su día a día,
su batalla diaria consigo mismo.
¿Qué sintió él cuando vio el
producto de tu trabajo?
Se emocionó mucho, le gustó y al final me dijo: “está muy bonita
la película”, y para que él use esa palabra, pues yo me tardé
dos años y medio en escucharla, yo… descansé.
¿Y qué hubiese
pasado si te hubiera hecho una crítica?
¡Me pudo haber agarrado a golpes! Se requiere mucha madurez,
porque mí película no es un panfleto de su vida, allí esta la
época de la gloria, pero también la caída y se ve donde esta él
hoy, y no debe ser fácil verte en una pantalla así y no debe ser
fácil ver tu historia contada, no tan cerca.
¿Qué reacción esperas con esta
cinta?
Pues (baja la cabeza)… no sé, no he dormido últimamente pensando
en lo que pueda pasar. Estoy muy nervioso, ansioso también, para
ver la película con público… tengo muchas expectativas. Esto me
llevó mucho tiempo, muchas energías. Es un momento duro también,
porque desde el momento en el que entregas la película, ya no es
tuya.
¿Piensas darle parte de los
ingresos en taquilla a Julio César?
Sí claro, él es dueño de esta película también. Para que me
dejara hacerla, le ofrecí un porcentaje de las ganancias y yo
tenía total libertad creativa.
¿Le dijiste que no te lleve al
cuadrilátero si las cosas no salen como esperan?
(Risas) Sí, sí lo sabe. Esto es un negocio y si hay beneficios
él será parte. Ademas se llevará la mejor recompensa, porque es
su historia.
¿Cuál es la diferencia entre
acudir a un estreno como actor, a hacerlo como director?
Se parece porque el nervio siempre se siente, pero es muy
distinto, es más profundo, porque aquí estas hablando de mi bebé,
yo comparo esto de hacer una película, –digo, sin conocer la
experiencia de ser padre–, lo más cercano a ser papá.
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