Deep Revista

Noviembre 2004

 


Diego Luna ~ Lo sentamos y habló. Ésta es su historia.

 

En su casa de Mexico no hay más que una cama, un refrigerador y un poof. Pero la escasez de objetos no le molesta, al contrario, él sabe que es el principio de algo que será suyo y que puede ser grande. Con esa sensación de alivio y de plenitud, de certeza y confianza absoluta, platicamos con Diego Luna. Primero en su casa, luego en una fiesta, por telefono, en la calle y sentados, finalmente, en el sofá de su antigua casa.

                                                                                                       

La vida de Diego Luna ha cambiado radicalmente en los últimos dos años. En 2003, su agenda se llenó, por primera vez en su carrera, al tope. No vino a Mexico más que un mes y medio en todo el año, estuvo ocupado filmando en el extranjero, asistiendo a festivales de cine, a premiers, a citas con los grandes de Hollywood, quienes empezaban a interesarse en el mexican de 24 años. A partir de ese momento, el ascenso de su carrera se dio de súbito y, en poco tiempo, Diego ya tenía la atención de los productores y directores más sonados: Steven Soderbergh, Steven Spielberg, Kevin Costner y Lawrence Bender. Algo que ni él se esperaba comenzó a suceder en su vida.

 

Básico: Los Cuates

Para Diego hay una cosa que es fundamental en la vida: sus amigos. Al hablar con él, uno se da cuenta de que sólo hay algo en lo que hace especial énfasis y de lo que está completamente seguro. Esto es a lo que él llama su segunda familia, sus cuates. Dice que su combinación de amigos es extraña, una mezcla de edades y personalidades (debemos decir personajes?) que sólo tienen un común denominador: la actuación. Chucho Ochoa, Chema Yazpik, Osvaldo Benavides, Gael Garcia y Rodrigo Murray son los primeros que nombra. “Pasa el tiempo y te vas haciendo de grandes amigos que terminan convirtiéndose en tu familia, y es padre poder escoger a tu familia. También podemos trabajar juntos, y eso provoca que la relación se vuelva súper rica.”

 

Sin embargo, Diego está fuera del país la mayor parte del año. Y es obvio que echa de menos muchas cosas, quién no. “La nostalgia pega fuerte cuando estás tanto tiempo fuera; extrañas la comida, los amigos, la fiesta, pero hay que darse tiempo para regresar y ver qué ha pasado en la vida de los que quieres. Cuidar las amistades es lo más important.”

 

Hasta hace poco, cuando Diego venía a Mexico, caía, dormía y comía en casa de sus amigos porque todavía no tenía una propia. Por suerte, ahora tiene una para él solito: “Ya tengo casa en Mexico: he dormido ahí cinco noches. Tengo una cama, un refri y un poof. Aunque sé que voy a seguir viajando, es bueno saber que ya tengo un lugar propio a dónde llegar.” Además, cuenta el actor, él también se harta de los hoteles y de que todo huela a limpio y a nuevo. Nada como tener un “hogar dulce hogar.” “Ahorita tengo todo lo que necesito, estoy feliz: casa, amigos, chamba y estoy enamorado. Qué más se puede pedir.”

 

La siguiente persona más importante en su vida es su padre (Alejandro Luna es uno de los escenógrafos mexicanso más importantes). “Mi papá y yo estamos mucho en contacto y, si algo ha sido bueno de trabajar tanto, es que ahora puedo pedir un boleto extra para que me vaya a visitar a donde esté. Siempre estamos en comunicación porque lo quiero y siempre quiero saber qué le parece lo que estoy haciendo.” Y cuándo hay malos días, problemas o dudas (de cualquier tipo), Luna acude a su padre. “Y a los cuates también. Es buenísimo que a Gael le esté pasando lo que le está pasando, porque de alguna manera está viviendo lo mismo que yo. Aunque nuestras carreras son bien distintas y estamos haciendo películas diferentes, el fenómeno es similar. Poder hablar con él, compartir lo que nos pasa y que te puedas identificar es buenísimo.”

 

Hace un año exactamente, Luna dijo en una entrevista que para vivir bien sólo se necesita comer, novia, trabajo y futbol.

 

Ahora ya no comes (estás muy flaco), hace tiempo que no te conozco una novia, ya no juegas fut, pero eso sí, tienes mucha chambra. Sigues con esa idea de la vida?

 

Se ríe... “Sigo comiendo muy bien, nada más que de repente me tengo que poner en régimen (si el trabajo requiere que esté flaco); sigo viendo futbol, cada que puedo lo juego, aunque cada vez es menos; siempre se puede tener una novia y creo que lo más importante en la vida es estar enamorado y hacer feliz a alguien. Así que en resumidas cuentas estoy muy bien, no me puedo quejar. Ahorita soy muy feliz.”

 

De Tocho Morocho

Diego tenía siete años cuando pisó por primera vez el teatro. Desde entonces ha hecho de todo: telenovelas, cine y, por supuesto, teatro. Sin duda, su época en la televisión es lo que más le repudia. “El peor de todos mis trabajos ha sido en la televisión en general. En cualquier país del mundo están pasando telenovelas mexicanas y lo malo es que en Mexico no se hace buena tele, todo se queda en intentos, pero se vende tan bien que a nadie le interesa hacerlo mejor. Es como una fábrica de papitas, lo que les interesa no es alimentar a la gente, sino que les compren el producto y que se les antoje el que sigue.”

 

Por otro lado está el teatro que, desde siempre, acapara  sus mejores recuerdos, no sólo porque fue su primer acercamiento con la actuación (debido a su padre), sino porque ahí ha conocido a sus mejores amigos. Una de las sonrisas más sinceras de Diego en esta entrevista fue cuando hablamos de Las obras completas de William Shakespeare (abreviadas).

 

- Te la pasaste bien en esa obra?

“Es de lo más divertido que he hecho. Fue una obra donde los tres actores éramos productores y amigos, eso es el paraíso para cualquier actor. Además, el teatro se llenaba casi siempre y eso no pasa mucho en el teatro mexicano. En Toluca, por ejemplo, dimos funciones para 2,600 espectadores y eso es lo más cercano a sentirse rock star. Imagínate a los 2,600 riéndose al mismo tiempo, había que hacer pausas de 40 segundos para esperar a que se callaran. Creo que esa presentación duró como tres horas y media. Fue impresionante.”

 

Después de Y tu mamá también nada volvió a ser igual.

“Desde que empezamos a filmar hasta la fecha, esta película me sigue dando cosas increíbles y la gente la recuerda muy bien. Por alguna razón, a partir de esa cinta los ojos del mundo se clavaron sobre nosotros, y a raíz de eso comencé a recibir ofertas de trabajo del extranjero.”

 

Pero además de proyección a nivel mundial, Y tu mamá también tuvo otras repercusiones. Por primera vez, Diego y Gael trabajaron juntos, lo cual en ese momento no significó mucho, pero con el paso del tiempo ese trabajo les abrió las puertas a ambos y ahora son varios los que esperan volverlos a ver compartiendo créditos.

“Sí hay planes de hacer algo juntos – nos urge, pero todavía no sabemos exactamente qué. Volver a filmar con él va a ser buenísimo para ambos, además es a toda madre trabajar con alguien a quien quieres tanto.” El único problema es que estén en el mismo lugar y al mismo tiempo.

 

La Pantalla más grande

Luego de teatro y televisión, lo más grande en cuanto proyección internacional que ha hecho Luna ha sido, por supuesto, cine. En la carrera de cualquier actor, cine puede ser sinónimo de glamour, de estrellato, de luces, de dinero, de fama, y lo que se hace en Hollywood puede ser muy tentador. Pero la perspectiva de Diego es diferente, no porque no le guste el estrellato, sino porque se ve que le encanta lo que hace y cree en eso; la actuación la trae bien adentro.

“El cine es increíble porque te permite poner un poco de tu realidad y de lo que eres. Me gusta el cine en el que te olvidas que estás en una película y te metes realmente a la historia; lo chistoso es que ese cine es más barato que el de Hollywood. Y aunque las producciones de Hollywood definitivamente son una oportunidad de trabajo, lo cierto es que hay que saber escoger, pues esa industria hace mal cine, y mucho.”

 

“Tener como meta hacerla en Estado Unidos es un error; irte allá y esperar armarla puede ser muy deprimente porque se hace muy mal cine y también hay mucha competencia. Hay mucha lana pero eso no quiere decir que haya calidad. Sin embargo, también hay actores, fotógrafos y directores excelentes con los que se puede llegar a trabajar. Pero ésta no es una chamba de dinero, sino de convicciones y de ganas.” Es así de sencillo. El éxito de un actor no se encuentra tomando un avión con destino a Los Angeles. O al menos ésa es su visión.

 

La parte glamorosa tampoco parece llamarle tanto la atención. “Cuando haces una alfombra roja no eres tú; yo no salgo de traje a la calle, ni me preocupo si el café va con el negro, si hay que llevar lentes de sol o no. De repente todo lo que arman, el glamour y las fiestas, sólo representa más trabajo. Las fiestas divertidas, las que son de cuates, nunca van a ser de ésas. Lo único bueno es que hace mucho no voy a comprarme ropa; la ropa te la mandan y te la quedas, eso está increídle. Es divertido, sobre todo la primera vez.”

 

En Mexico o Latinoamerica, hacer cine es muy diferente a Estados Unidos, donde los presupuestos son incomparables, el glamour no existe y la forma de trabajo resulta opuesta. “Aquí se tardan tanto en levantar un proyecto que no vas a meterte a cualquier cosa, sino a algo que realmente te importe, porque tienes que invertirle tiempo y dinero. Es un proceso duro donde muchas veces sales hasta lastimado.”

 

 

La forma de trabajo es tan distinta que hasta podría parecer un chiste. Luna sabe que mientras en Estados Unidos hay un experto para todo – “para acomodar la mesa, para decir ‘acción,’ para mover una luz”, aquí existen diez personas que hacen todo, que se las arreglan e improvisan para sacar el día. Por ejemplo, al menos en Mexico, hay veces que no llega el cámper y Diego se tiene que cambiar de vestuario en el coche, otras tantas ha tenido que prestar su ropa o hasta su auto para lo que se ofrezca. “En cambio allá – agrega – todo es mucho más cómodo, lo cual funciona en las ‘grandes’ producciones porque la gente no llega cansada al rodaje y no te tienes que preocupar más que por la película.” Pero en medio de tanto confort debe haber un buen guión, una buena historia, porque si no es así, “no importa cuántas comodidades te den, vas a estar de la fregada. Un mal guión no lo hace buena película ni con mucho dinero,” puntualiza.

 

Lo más Esperado: Criminal

Cuando un filme es escrito por Steven Soderbergh y Gregory Jacobs, y protagonizado por John C. Reilly, Maggie Gyllenhaal y Diego Luna, podemos estar seguros de que tendremos una buena película.

 

Cuando Diego recibió la propuesta de hacer Criminal, se encontraba en plena filmación de Dirty Dancing: Havana Nights: “Estaba sufriendo mucho porque era una película bien distinta a todo lo que había hecho” – digamos que Luna jamás se había considerado bailarín. “En uno de esos tortuosos días me llegó el guión de Criminal; en cuanto lo acabé de leer estaba completamente seguro de quererla hacer. Esta es la primera película que me ofrecen sin conocerme, nada más porque me vieron en Y tu mamá también. No hice casting (y eso que me gusta hacer castings porque sirve para ver si quieres trabajar con el director, si le crees, si hay química); pero en esta ocasión, Gregory Jacobs y Steven Sodebergh me dijeron que yo era su primera opción para interpretar el papel. Además, entró gente increíble al proyecto: John C. Reilly, Maggie Gyllenhaal, Peter Mollan, entre muchos otros.”

 

Criminal es un remake de la fomosa Nueve reinas. El papel de Luna es el de un estafador mexicano, “pero no el típico papel que les ofrecen a los mexicanos,” aclara. La descripción del personaje decía: es un tipo que inspira confianza, se ve un buen tipo. Y al acotr, eso le gustó. Además, por primera vez, dice, se sintió cómodo y relajado actuando en inglés. Es la primera vez que filma una película en tan pocos días (fueron 28 días de filmación) y también es la primera ocasión que nota un compromiso absoluto de parte de todos los integrantes del staff de una cinta. “Todos y cada uno estaban ahí por la historia, hasta el chofer que me recogía todos los días había leído el guión.”

 

El 19 de noviembre se estrena Criminal. Los ojos de Mexico estarán sobre Diego. Él sabe que éste podría ser el segundo gran trampolín en su carrera, pero no quiere adelantarse. “Nada puede asegurar el éxito de ésta ni de ninguna película, y no puedes esperar que te vaya bien porque si no te amargas la vida. Que salga bien una cinta depende de tantas cosas, de tatnta gente… y de la magia. Necesitas de todo eso para que salga bien, y eso sí está cabrón.”

 

Rapidines de Diego

Lo que más disfrutas de tu trabajo

“Contar mentiras y que te las crean.”

 

Alguna frustración

“Películas para las que ya tenía tiempo preparándome y de pronto se caen.”

 

Tu mayor cualidad como actor

“Mmmmm, no sé. Lo chido de esta carrera es que siempre puedes mejorar, crecer y tomar nuevos riesgos.”

 

5 cosas que la gente envidia de ti

“No sé, más bien espero que nadie me envidia nada.”

 

Mejor momento del día

“Cuando no trabajo, poder levantarme a la hora que sea. Lo único que odio de las películas es que te levantan a las 6:00 todos los días. Y cuando estoy filmando, la mejor parte del día es cuando arranca el rodaje.”

.”

 

Un disco

“Ahorita estoy escuchando el de Jack Johnson, el de Dub Side of the Moon y de Beta Band.”

 

Tu mayor extravagancia

“Viajar con mi latita de chiles chipotles.”

 

Objecto favorito, el que usuas todos los días

“Mi BlackBerry (gadget estilo Palm), es mi contacto con el mundo. Y mi i-pod, porque en esa cosita llevas tu música a todos lados y, cuando tienes música, extrañas menos.”