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Gente Mexico
Agosto 2007

Diego Luna “De mi trabajo, lo que menos me gusta es la fama”
A
los 27 años, es uno de los mayores talentos del cine nacional. En
pocos días, volverá a las salas con su nueva cinta: El búfalo de la
noche. En la película, dirigida por Jorge Hernández y producida por
Guillermo Arriaga, comparte créditos con Camila Sodi, su novia desde
hace poco más de tres meses. Celoso de su intimidad, jura que ya
aprendió a lidiar con la fama y confiesa: “En los terrenos del
corazón estoy muy bien y feliz”.
Definitivamente, Diego es un tipazo.
Y es que esa parece ser la única palabra (además de guapo y
talentoso, por supuesto) que define a este joven actor. Para estar
en esta sesión de fotos, que se llevó a cabo un domingo a las 8 de
la mañana en los baños Chopo de la Colonia Santa María La Ribera,
hizo un break en el rodaje de la cinta Rudo y cursi. Llegó a
bordo de su camioneta, siempre de buen humor y acompañado de su
novia, Camila Sodi. Desde el inicio, estuvo muy dispuesto y
preocupado porque todo saliera a la perfección. Durante las más de
cuatro horas que duró el shooting, Diego y Camila no ocultaron la
buena química que existe entre ellos. Parece que su noviazgo pinta
para algo duradero...
Ella no paraba de consentirlo y,
mientras Luna posaba frente a cámara, corrió a traerle unas
conchitas de pan y un expresso cortado. Sin pudores, Camila confesó
que se encuentra viviendo uno de los momentos más plenos y felices
de su vida. Aquí cabe aclarar que Diego y Camila llevan tres meses
de noviazgo, que los descubrió un paparazzo cenando en un
restaurante de Polanco, aunque su primera aparición en público fue
durante el Festival de Cine de Cannes, donde el actor acudió para
presentar la cinta Mr. Lonely. Pero entonces, allá en Francia,
para la prensa aún eran “nada más que amigos”. Luego, durante
la entrevista, Diego Luna, celoso de su intimidad, dirá que se
encuentra muy feliz “con los asuntos
del corazón”.
También hablará de sus prioridades en la vida y revelará sus
proyectos en cine, como actor y director.
–¿Se encuentra bien el corazón de
Diego Luna en estos momentos?
–Sí, en estos terrenos estoy muy bien y feliz.
–¿Qué tal va tu relación con Camila?
–Nunca me ha gustado hablar de esos temas y menos cuando tienen
nombre y son personajes públicos. Te puedo decir que estoy muy
contento con la vida en general, estoy feliz de vivir en México y
con lo que estoy haciendo. Estoy pasando por una buena etapa en
todos los sentidos.
–¿En algún momento has pensado en
abandonar México?
–No, tengo muchas razones para estar aquí. En este país tengo mi
casa, está mi compañía y es el lugar donde estoy echando raíces. Es
un hecho que seguiré viajando y pasaré temporadas fuera; sin
embargo, siempre tendré un pie en este país porque aquí es donde
mejor estoy.
–¿Qué espera Diego de la vida?
–Vivir de mi trabajo, hacer lo que me gusta, estar cerca de la gente
que quiero, atender mis amistades y a toda la gente que es
importante para mí. Me interesa mucho que me reconozcan por mi
trabajo y de no ser así, no me sirve de nada. No me interesa que me
distingan por otras cuestiones o asuntos.
–¿En algún momento has llevado una
amistad con verdades a medias como en la película la lleva Manuel,
tu personaje con Gregorio?
–En mis relaciones amistosas siempre he sido muy cuidadoso; con mis
amigos he llegado a hacer cosas grandes que nos unen, he hecho
películas. En el caso de Manuel y Gregorio, la amistad que tienen
está llena de mentiras; yo con mis amigos no soy así, incluso con
las relaciones amorosas. Eso de verdades a medias o la falta de
honestidad siempre trae consecuencias y hay que ser congruente con
lo que uno piensa. Mis relaciones con amigos son distintas.
–¿Qué tiene El Búfalo de la noche de
Diego Luna?
–Esta película me costó mucho trabajo hacerla, fue muy desgastante.
El personaje me exigía demasiado, pero a la vez me exigía yo mismo.
Al terminar el rodaje acabé muy cansado físicamente, pero sobre todo
emocionalmente. Manuel es un personaje que está muy solo y en este
proceso decidí ponerme en sus zapatos: cambié todos mis hábitos,
enflaqué mucho, me sometí a un régimen alimenticio, me volví más
solitario de lo que soy. Todo esto me sirvió para entender más al
personaje. Cuando terminamos de filmar me consideraba un damnificado
de El búfalo de la noche.
–¿Durante este proceso encontraste
algo de ti que desconocías?
–Encontré un nivel de rigor en el trabajo que ya me costaba un poco
exigirme. Descubrí de nuevo esa pasión que estaba perdiendo por mi
carrera y entendí que siempre debo entregarme a los proyectos,
porque de no hacerlo no tiene chiste. Esta cinta me permitió
encontrarle sentido a mi carrera de actor, mismo que ya estaba
perdiendo por razones de cansancio. Siempre es difícil pasar de un
proyecto a otro sin descansar. Creo que ya no estaba dando mi
máximo.
–¿Crees que tu trabajo como actor se
ha estancado?
–Pues más que estancado siento que estaba cansando, la verdad es que
trabajo mucho y de repente brincar de un proyecto a otro sin mucho
tiempo, hace que dudes de lo que estás haciendo y de si lo estás
haciendo bien. De repente no tengo tiempo de ver y juzgar lo que
hago, ni de analizar lo que me pasa, para saber que si algo está mal
debo de cambiarlo. Creo que hubo momentos en los que sentí que
estaba perdiendo el foco de mi carrera. El rigor que puse en esta
película fue muy importante. Y ahora viendo la cinta te puedo decir
que estoy muy orgulloso de lo que hice. Este trabajo me devolvió el
sentido y las ganas de seguir en esto.
–¿Cómo manejas este asunto de la
fama?
–Creo que tiene que ver con el cómo eres como persona. A mí me gusta
hacer cine porque me gusta contar historias, me encanta mi trabajo y
la magia que se crea alrededor de todo esto. Creo que la fama me
pegó cuando tenía 16 años, ahí sí me volví un pesado, pero con el
tiempo entendí que, de lo que hago, lo menos que me gusta es la
fama. Lo mejor de esta chamba es que la gente vea tus películas y no
que te juzgue por tus actos o que hablen de ti por tus relaciones
amorosas.
–Ya hemos visto mucho de ti
actuando, tienes tu productora y ya probaste la faceta de director.
¿Qué más falta ver de Diego?
–Pues no lo sé, lo que sí puedo decir es que quiero volver a dirigir
y espero que sea en un futuro no muy lejano. Dirigir fue una grata
experiencia y viví sensaciones muy bonitas, lo que me hace falta es
volver a encontrar la historia. Estar dentro de esta carrera me ha
hecho darme cuenta de que las cosas se dan poco a poco y que no hay
que acelerarse. Siempre debes tener la convicción de dónde quieres
estar, porque la vida se acaba.
–¿Cuál fue la opinión de tu papá
después de ver la película?
–Mi papá vio la película en el Festival de Sundance, le gustó mucho.
Mi papá es una persona que siempre se ha interesado mucho por mi
trabajo, me apoya y me acompaña. En ese sentido, me siento muy
afortunado.
–¿Cómo crees que el público va a
recibir esta película?
–Yo trato de no pensar en esa parte porque eso es impredecible y
cuando haces cine no lo haces pensando en que funcione o no, lo
haces porque tú crees en ese proyecto. Creo que tiene que ver más
con el hecho del porqué aceptaste el proyecto y lo que deseas
conseguir.
–Es poca la gente que puede entender
el cine como tú, ¿te preocupa que la gente pueda ver la cinta sólo
por el hecho de los desnudos o las escenas de sexo?
–Los motivos por los que la gente vaya a ver la película no importan,
mientras la vean todo está bien. Al final de la película el público
podrá odiarla o amarla. Claro que uno siempre busca que la historia
sea buena y los atrape. No voy a negar que en la película hay mucho
morbo y yo no quisiera que se enfatizara sobre esta carga sexual,
porque siento que tiene otras cosas; sin embargo, esto tampoco puedo
evitarlo. Yo creo que El búfalo de la noche vale la pena por contar
una historia fuerte, y que es especial, ya que no se había visto
algo similar.
–¿Qué experiencia te dejó trabajar
con gente nueva?
–Pues siempre es interesante compartir una cinta con gente joven, en
general hay mucha energía, además de que juventud tiene que ver con
ganas. Siempre se agradece ver caras nuevas en un rodaje, es parte
de una experiencia de la que siempre terminas aprendiendo.
–¿Les diste algún consejo a estos
chicos nuevos?
–Tanto como consejos, no. Sin embargo, siempre intercambias
comentarios o experiencias. Lo que te puedo decir es que fue un gran
equipo. Durante la filmación todos entendimos que El búfalo… era más
que una película, y que los desnudos o las escenas de sexo eran lo
de menos ya que lo importante era lograr transmitir el mensaje que
se quería con la cinta.
–¿Alguna anécdota que recuerdes?
–En esa película pasó de todo, en realidad todos estábamos muy
vulnerables. En mi caso, cualquier cosa me podía destruir. Me
acuerdo que durante el rodaje murió un director de teatro amigo de
mi familia y eso fue una de las cosas que más me pegó. Me la pasé
muy mal. Era terrible que entre toma y toma me iba a mi camerino y
no podía parar de llorar. Pero también hubo cosas buenas y momentos
alegres, uno de ellos fue cuando me caracterizaron del estudiante de
prepa y todos murieron de la risa al verme salir de mi camerino
convertido en un chavito. Fue un rodaje intenso en el que de repente
había estos momentos simpáticos que daban un respiro a esto.
–¿En qué va la filmación de Rudo y
cursi?
–Ahora estoy en el rodaje de esta película, todavía falta un poco.
Dentro de unos días viene el estreno de El búfalo de la noche y, de
ahí en más, no tengo nada planeado...
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