Diego Luna: “El actor nunca acaba de aprender”

Steven Spielberg ha encontrado en el actor mexicano el rostro amigo de "The Terminal", su más reciente película, sobre un pasajero que se ve forzado a vivir en un aeropuerto. Diego Luna se ganó la confianza del director norteamericano para convertir lo que iba a ser un personaje menor en alguien clave para la trama, cada vez con más diálogo e incluyendo frases en castellano.

"De amigo nada, que en la realidad a mí me revisan cada vez que llego. No sé de qué me ven cara", bromea este joven intérprete. Le pueden ver cara de estrella en ciernes, ahora que el actor, que se dio a conocer en Hollywood con "Y tu mamá también" (2001), ha unido su nombre al de Spielberg en este filme, el primero que dirige el popular realizador desde "Atrápame si puedes" (2002). Como reconoce Luna, de 24 años de edad, su meta en el cine siempre ha sido la de trabajar con directores que admira, así que saltó de júbilo ante la idea de formar parte de una película de Spielberg, aunque en principio el papel fuera muy pequeño.

The Terminal es inspira en el incidente vivido en 1988 por el expatriado iraní Merhan Karimi Nessari en el aeropuerto Charles De Gaulle de París, donde tuvo que residir por un problema burocrático con su pasaporte. En el filme, Tom Hanks es Viktor Navorski, ciudadano del ficticio país de Krakozhia, quien a su llegada a Nueva York descubre que un golpe de Estado ha derrocado a su gobierno, dejando sin valor su visado o su pasaporte, por lo que no puede ni entrar en EEUU ni regresar a casa.

 ACTORES, NO ESTRELLAS
Luna interpreta el papel de Enrique Cruz, uno de los empleados del aeropuerto con los que Navorski entablará amistad en esta fábula, y a quien intentará utilizar para llegar hasta la mujer que ama, Dolores (Zoe Saldana). “Enrique se da cuenta de que Dolores se ríe con Viktor y ve en ello una ocasión para acercarse a la mujer que ama. Firma con Viktor un pacto de intercambio de comida por información que le permita ganar su corazón”, explica el actor mexicano.

"Con Hanks me pasó lo mismo que con Robert Duvall. Son gente con la que disfrutas a su alrededor. Porque hay actores y hay estrellas. Y estos dos son actores", confirma el joven intérprete, cuya filmografía en Hollywood incluye el western "Open Range" (2002), junto a Duvall y Kevin Costner. En The Terminal -que también protagonizan Catherine Zeta-Jones y Stanley Tucci.  "Spielberg fue muy claro en que quería que mostrara a mi personaje emocionadísimo y estuvo de acuerdo en que primero lo dijera todo en español, como si me saliera del alma", recuerda sobre una escena en la que Hanks ayuda a Luna a declararle su amor a una agente de aduanas.

No es sólo a su personaje, sino al propio Luna al que el castellano le sale del alma.

En cierta manera, eso cuadraba muy bien con la filosofía que Spielberg quiso dar a su película, según explicó: “The Terminal es en realidad una historia de emigración, aunque Viktor no sea técnicamente un inmigrante sino un viajero de visita. La película se remonta a lo que ha hecho que este país sea tan grande y tan fuerte: los inmigrantes que vinieron de todos los rincones del globo a la “tierra de leche y miel”, un lugar donde pueden soñar en alcanzar una vida mejor. En cierto modo, hemos perdido de vista la situación que viven los inmigrantes debido a que la seguridad es más fuerte que nunca, y con motivo. Nuestra historia celebra el gran `melting pot´ que es Norteamérica. Por eso Viktor puede relacionarse fácilmente con gente de diferentes culturas y clases sociales. Y por eso es por lo que he querido tener un reparto internacional”.

TRABAJAR EN ESPAÑOL
Aunque los estrenos de Diego Luna en Hollywood mantienen un ritmo sólido, su vista sigue puesta en su México natal, como hizo con “Nicotina”, del director argentino afincado en México Hugo Rodríguez, que presentó en el último festival del American Film Institute, aunque para ello tuviese que escaparse del rodaje de “The Terminal”.

"Me gustaría hacer más cosas allá. Trabajar en mi idioma. Por mucho que trabaje en inglés, no me siento tan bien como haciéndolo en mi idioma", admite. De hecho, en su lista de directores con los que le gustaría ampliar su carrera los únicos estadounidenses que figuran son los hermanos Ethan y Joel Coen. El resto son el español Fernando Trueba y el mexicano Carlos Bolado, con el que ya rueda "Sólo Dios sabe".  "O con Alfonso Cuarón de nuevo, alguien al que admiro en su carrera por su capacidad de cambiar de géneros y hacerlos todos igual de bien, de 'Y tu mamá también' a 'Harry Potter'", señala.  Para Luna, cada película sigue siendo "un aprendizaje", un proceso que “cuando uno es actor, no acaba nunca”, apostilla. "Ahí tienes a alguien como Robert Duvall, quien a sus 73 años sigue encontrando nuevos retos, proyectos distintos, el chollo de esta profesión", reconoce Luna.

LOS RETOS ESTAN EN MEXICO
En su mente, gran parte de estos retos espera encontrarlos en México, donde tiene echado el ojo a una nueva generación de directores dispuesta a revitalizar el cine mundial. "Por eso quiero mantener siempre un pie el Latinoamérica. Porque nunca tendrán el presupuesto de 'The Terminal', pero tendrán mejores ideas", resume.

Y eso de después de haber rodado también "Dirty Dancing: Havana Nigths", es la nueva versión del fenómeno cinematográfico de 1987, lo que augura una internacionalización increíble para Diego Luna.

DIEGO LUNA es Enrique Cruz, un emigrante mexicano y empleado de alimentación que utiliza su empleo para llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso con Viktor. Enrique está enamorado de la oficial de inmigración Dolores Torres (ZOE SALDANA, vista en Piratas del Caribe) a la que Viktor tiene que ver todos los días para sellar sus papeles. "Enrique se da cuenta de que Dolores se ríe con Viktor y ve en ello una ocasión para acercarse a la mujer que ama. Firma con Viktor un pacto de intercambio de comida por información que le permita ganar su corazón" dice el joven actor.  "Trabajar con Spielberg ha sido una experiencia increíble: me encontré con un tio generoso, agradecido de que estuviera en su película, que compartía muchas cosas conmigo, que me hablaba constantemente. Reconozco que me esperaba a alguien completamente distinto, pero me emocionó mucho como le gusta lo que hace, cómo disfruta con su trabajo, cuanta energía y empeño pone en él. Es la claridad personificada."